Forma parte de la brillante generación de jóvenes talentos
de Racing de Avellaneda. Junto a Zuculini (próximamente fichará por el
Manchester City), Centurión (Genoa), Fariña (Benfica) y Vietto (único
futbolista que sigue en la Acadé) parecían reunir el suficiente talento como
para hacer grandes cosas, el candidato de todos los torneos se quedó en nada.
Generación desaprovechada en Racing y que seguro acabará luciendo por distintos
equipos de Europa.
Centrándonos en la figura de Rodrigo de Paul, los inicios de
este fenomenal jugador se dieron en Deportivo Belgrano, a los 8 años acompañó a
un amigo a probarse en Racing y se quedó a formar parte de la categoría
infantil. El chico que soñaba con ser Riquelme o Zidane destacó como enganche
en las inferiores del club, hasta que la llegada de Zubeldía al primer equipo, hizo
que tanto él como los jugadores mencionados anteriormente tuvieran la chance de
participar en el primer equipo. “La Academia de los pibes” significó una
inyección de ilusión a la hinchada del club, finalmente la juventud e
inexperiencia de la plantilla condicionaron las expectativas tan altas que tenían
con esta generación. La mezcla entre jugadores veteranos como eran Saja,
Camoranesi o Villar no conectó con los imberbes aspirantes que apenas acababan
de aterrizar en primera.
Rodrigo de Paul puede ocupar dos posiciones: volante por la
izquierda trazando las clásicas diagonales hacia el centro para llevar a cabo
su excepcional disparo de media distancia o bien, gambetear a rivales por fuera y colgar el
balón en el área. Físicamente es un jugador que no destaca por su corpulencia y
suele perder las disputas en el choque. Por otro lado, su mayor virtud son las conducciones
de pelota en carrera y el cambio de ritmo en la arrancada, le hacen un jugador
diferente que sabe explotar los espacios con su endiablada velocidad. La zona de ¾ es el radio en el cual actúa, el
propio De Paul declaró que prefiere jugar de enganche a hacerlo pegado a la
cal. Defensivamente le falta ese ida y vuelta para intentar ayudar al lateral,
flaquea en ese aspecto “me gustaría agregarle a mi juego algo más de marca. En
eso quiero crecer un poco más”.
Los dos últimos torneos de Racing han sido desastrosos, lo
único potable de la Acadé en este semestre fue De Paul, en todo momento se echó
el equipo a la espalda para intentar evitar un posible descenso que cada año
parece tener más cerca. En cuanto al tema del carácter, el jugador
siempre se comprometió con el equipo, incluso llegó a pedir la “10”, número de
culto en Racing. Rodrigo, se despidió del Cilindro prometiendo que volvería a
jugar en Argentina, a Racing de Avellaneda, el club que le vio crecer como
futbolista.



