jueves, 5 de junio de 2014

RODRIGO DE PAUL

Forma parte de la brillante generación de jóvenes talentos de Racing de Avellaneda. Junto a Zuculini (próximamente fichará por el Manchester City), Centurión (Genoa), Fariña (Benfica) y Vietto (único futbolista que sigue en la Acadé) parecían reunir el suficiente talento como para hacer grandes cosas, el candidato de todos los torneos se quedó en nada. Generación desaprovechada en Racing y que seguro acabará luciendo por distintos equipos de Europa.


Centrándonos en la figura de Rodrigo de Paul, los inicios de este fenomenal jugador se dieron en Deportivo Belgrano, a los 8 años acompañó a un amigo a probarse en Racing y se quedó a formar parte de la categoría infantil. El chico que soñaba con ser Riquelme o Zidane destacó como enganche en las inferiores del club, hasta que la llegada de Zubeldía al primer equipo, hizo que tanto él como los jugadores mencionados anteriormente tuvieran la chance de participar en el primer equipo. “La Academia de los pibes” significó una inyección de ilusión a la hinchada del club, finalmente la juventud e inexperiencia de la plantilla condicionaron las expectativas tan altas que tenían con esta generación. La mezcla entre jugadores veteranos como eran Saja, Camoranesi o Villar no conectó con los imberbes aspirantes que apenas acababan de aterrizar en primera.

Rodrigo de Paul puede ocupar dos posiciones: volante por la izquierda trazando las clásicas diagonales hacia el centro para llevar a cabo su excepcional disparo de media distancia o bien,  gambetear a rivales por fuera y colgar el balón en el área. Físicamente es un jugador que no destaca por su corpulencia y suele perder las disputas en el choque. Por otro lado, su mayor virtud son las conducciones de pelota en carrera y el cambio de ritmo en la arrancada, le hacen un jugador diferente que sabe explotar los espacios con su endiablada velocidad.  La zona de ¾ es el radio en el cual actúa, el propio De Paul declaró que prefiere jugar de enganche a hacerlo pegado a la cal. Defensivamente le falta ese ida y vuelta para intentar ayudar al lateral, flaquea en ese aspecto “me gustaría agregarle a mi juego algo más de marca. En eso quiero crecer un poco más”.




Los dos últimos torneos de Racing han sido desastrosos, lo único potable de la Acadé en este semestre fue De Paul, en todo momento se echó el equipo a la espalda para intentar evitar un posible descenso que cada año parece tener más cerca. En cuanto al tema del carácter, el jugador siempre se comprometió con el equipo, incluso llegó a pedir la “10”, número de culto en Racing. Rodrigo, se despidió del Cilindro prometiendo que volvería a jugar en Argentina, a Racing de Avellaneda, el club que le vio crecer como futbolista.

martes, 3 de junio de 2014

ÁNGEL CORREA

Nacido en Rosario, provincia de Santa Fe, ciudad conocida por ser la mayor cuna de talentos del fútbol argentino, futbolistas como Messi, Di Maria o Banega entre otros, crecieron jugando el clásico ‘picado’ en el potrero de las calles rosarinas. A diferencia de ellos, Ángel Correa -declarado hincha de Central- se formó en las filas de San Lorenzo, en Buenos Aires. La infancia de nuestro protagonista no fue nada fácil, se crió en el barrio "Las Flores", uno de los más problemáticos del país, con 10 y 12 años perdió al padre y a su hermano mayor. En una entrevista para el Gràfico, declaró Nos faltaban comodidades. Yo era chico y veía que mi papá y mi mamá no comían para que tuviéramos un poquito cada uno de los hermanos”. Correa empezó a patear el balón en un club cerca de donde vivía "6 de Mayo" y luego paso a vestir la camiseta de Alianza, equipo que le sirvió como trampolín para llegar a San Lorenzo. 

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Sus actuaciones en las inferiores no dejaron indiferente a nadie, el director del fútbol juvenil del Ciclón declaraba hace año y medio “Correa no tiene techo. Va a ser jugador de selección. Siempre tiene algo que dar”. Juan Carlos Carotti, DT de Ángel en la Séptima (categoría del 94) decía de él “estamos en presencia de un jugador con gran futuro”. Ya en el Reserva, el entrenador (en ese momento, Juan Antoni Pizzi) dio oportunidad a varios juveniles de entrenarse con el primer equipo, Correa era uno de ellos.
Un 31 de marzo de 2013 frente a Newell’s (el rival histórico de Central) y en la ciudad natal de Angelito, debutó como profesional con el número 32 a la espalda. Correa no pudo evitar la derrota en un Coloso que acabaría celebrando el campeonato de la mano del Tata Martino.  Las fechas siguientes a su estreno con el primer equipo partía en las segundas partes hasta que por fin, Pizzi le dio la chance en el once titular contra Quilmes, el siguiente partido participó en el 3-0 a Boca en el Centenario convirtiendo su primer gol en primera.
Durante el Torneo Inicial de ese mismo año se consagró como jugador a seguir y tomó importancia en el panorama futbolístico del país. Precisamente, en esa época Simeone mostró interés por él (entrevista para TyC). Cuatro goles y tres asistencias ayudaron a San Lorenzo a campeonar después de seis años sin hacerlo.


PERFIL DEL FUTBOLISTA


Ángel Correa es el típico jugador bajito, habilidoso y técnico, en el Gráfico se definía así: “me gusta jugar libre, crearme espacios, y si tengo al defensor pegado, trato de girar y arrancar. La agarro en la mitad de la cancha y pienso que estoy en la placita del barrio y quiero gambetear, y no está bien porque si la pierdo, se viene la contra”. Ejemplo: este gol demuestra la técnica en el giro: control, arrancada, cambio de ritmo y esa facilidad para dejar atrás a los defensores: https://www.youtube.com/watch?v=-F2Q-FqQ_Xw&hd=1 “.


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Clásico segundo punta que acompaña al ariete de referencia, en San Lorenzo compartió delantera con Cauteruccio, Verón, Matos y Blandi. Su zona de interacción es a la espalda de los centrocampistas rivales y de cara a los centrales, entre líneas se desenvuelve de maravilla. De todas las virtudes que tiene, la que más llama la atención es la frialdad y esa chispa cuando se mueve dentro del área, capaz de frenar en seco y acelerar delante del arquero. Jugar unos metros más atrás, le permite una visión panorámica amplia con la que despliega todo su repertorio de pases en corto, al espacio o en largo. Correa no es un futbolista extremadamente rápido, consciente de ello, utiliza su cuerpo (el culo principalmente) para zafarse de los defensores.
Normalmente, ejerce la primera línea de presión, incomodando la salida del balón al contrario y ayudando a los mediocentros en tareas defensivas. Por tanto, hablamos de un futbolista que no escatima esfuerzos a la hora de recuperar la pelota.

Ángel Correa acabará el curso en San Lorenzo disputando las semifinales de la Libertadores (frente al Bolívar de Azkargorta), una vez finalizada la participación del Ciclón en dicha competición, cruzará al charco dirección Manzanares o optarán por una cesión en la misma liga española para intentar agilizar el proceso de adaptación. El esquema de Simeone (4-4-2), con Diego Costa en punta, favorece el juego de Correa, que podría arrancar desde atrás con libertad de movimientos e incluso daría claridad y fluidez al ataque posicional frente a un rival que imposibilite esas transiciones ofensivas tan peligrosas como efectivas del equipo colchonero.