Nacido en Rosario, provincia de Santa Fe, ciudad conocida por ser la mayor cuna de talentos del fútbol argentino, futbolistas como Messi, Di Maria o Banega entre otros, crecieron jugando el clásico ‘picado’ en el potrero de las calles rosarinas. A diferencia de ellos, Ángel Correa -declarado hincha de Central- se formó en las filas de San Lorenzo, en Buenos Aires. La infancia de nuestro protagonista no fue nada fácil, se crió en el barrio "Las Flores", uno de los más problemáticos del país, con 10 y 12 años perdió al padre y a su hermano mayor. En una entrevista para el Gràfico, declaró “Nos faltaban comodidades. Yo era chico y veía que mi papá y mi mamá no comían para que tuviéramos un poquito cada uno de los hermanos”. Correa empezó a patear el balón en un club cerca de donde vivía "6 de Mayo" y luego paso a vestir la camiseta de Alianza, equipo que le sirvió como trampolín para llegar a San Lorenzo.
Un 31 de marzo de 2013 frente a Newell’s (el rival histórico de Central) y en la ciudad natal de Angelito, debutó como profesional con el número 32 a la espalda. Correa no pudo evitar la derrota en un Coloso que acabaría celebrando el campeonato de la mano del Tata Martino. Las fechas siguientes a su estreno con el primer equipo partía en las segundas partes hasta que por fin, Pizzi le dio la chance en el once titular contra Quilmes, el siguiente partido participó en el 3-0 a Boca en el Centenario convirtiendo su primer gol en primera.
Durante el Torneo Inicial de ese mismo año se consagró como jugador a seguir y tomó importancia en el panorama futbolístico del país. Precisamente, en esa época Simeone mostró interés por él (entrevista para TyC). Cuatro goles y tres asistencias ayudaron a San Lorenzo a campeonar después de seis años sin hacerlo.
PERFIL DEL FUTBOLISTA
Ángel Correa es el típico jugador bajito, habilidoso y técnico, en el Gráfico se definía así: “me gusta jugar libre, crearme espacios, y si tengo al defensor pegado, trato de girar y arrancar. La agarro en la mitad de la cancha y pienso que estoy en la placita del barrio y quiero gambetear, y no está bien porque si la pierdo, se viene la contra”. Ejemplo: este gol demuestra la técnica en el giro: control, arrancada, cambio de ritmo y esa facilidad para dejar atrás a los defensores: https://www.youtube.com/watch?v=-F2Q-FqQ_Xw&hd=1 “.
Clásico segundo punta que acompaña al ariete de referencia, en San Lorenzo compartió delantera con Cauteruccio, Verón, Matos y Blandi. Su zona de interacción es a la espalda de los centrocampistas rivales y de cara a los centrales, entre líneas se desenvuelve de maravilla. De todas las virtudes que tiene, la que más llama la atención es la frialdad y esa chispa cuando se mueve dentro del área, capaz de frenar en seco y acelerar delante del arquero. Jugar unos metros más atrás, le permite una visión panorámica amplia con la que despliega todo su repertorio de pases en corto, al espacio o en largo. Correa no es un futbolista extremadamente rápido, consciente de ello, utiliza su cuerpo (el culo principalmente) para zafarse de los defensores.
Normalmente, ejerce la primera línea de presión, incomodando la salida del balón al contrario y ayudando a los mediocentros en tareas defensivas. Por tanto, hablamos de un futbolista que no escatima esfuerzos a la hora de recuperar la pelota.
Ángel Correa acabará el curso en San Lorenzo disputando las semifinales de la Libertadores (frente al Bolívar de Azkargorta), una vez finalizada la participación del Ciclón en dicha competición, cruzará al charco dirección Manzanares o optarán por una cesión en la misma liga española para intentar agilizar el proceso de adaptación. El esquema de Simeone (4-4-2), con Diego Costa en punta, favorece el juego de Correa, que podría arrancar desde atrás con libertad de movimientos e incluso daría claridad y fluidez al ataque posicional frente a un rival que imposibilite esas transiciones ofensivas tan peligrosas como efectivas del equipo colchonero.


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